El paso de una embarcación militar británica por aguas bajo jurisdicción argentina sin comunicación previa volvió a poner el foco en los protocolos de navegación y en la estrategia oficial para el Atlántico Sur.
La navegación del patrullero oceánico británico HMS Medway por aguas bajo jurisdicción argentina sin comunicación previa a las autoridades nacionales volvió a poner bajo tensión un aspecto sensible de la relación bilateral con el Reino Unido: el cumplimiento de los mecanismos de confianza militar establecidos tras la posguerra de Malvinas y el creciente entramado logístico que sostiene la presencia militar británica en el Atlántico Sur.
Fuentes oficiales confirmaron que la Armada Argentina detectó entre el jueves y el viernes el desplazamiento del buque de guerra británico navegando en dirección al Estrecho de Magallanes luego de zarpar desde las Islas Malvinas. El patrullero ingresó en aguas de jurisdicción nacional a la altura de Santa Cruz y Tierra del Fuego sin que existiera comunicación alguna por parte de las autoridades militares británicas.