Uno venía de Fiorito, el otro de Brooklyn. Ambos habían peleado con la vida. A veinte años de su encuentro televisivo en el mítico Luna Park colmado de público, aquella charla para “La Noche del 10” sigue representando en espejo los recorridos de sus vidas y destinos
El histórico encuentro entre Diego Maradona y Mike Tyson en el Luna Park reunió a dos leyendas marcadas por la gloria y la redención (FotoBaires)
El mítico Luna Park colmado brillaba esa noche del 8 de noviembre de 2005 como en sus viejos tiempos. En el centro del escenario, bajo los reflectores, Diego Maradona recibía a un invitado que parecía salido de otro mundo y, al mismo tiempo, del mismo barro: Mike Tyson. Era la emisión final de La Noche del 10, el programa que había devuelto a Diego a la televisión después de años convulsos. Y el público —más de siete mil personas— se apretaba en las gradas para presenciar el cruce entre dos leyendas que habían tocado el cielo y caído al infierno. Tyson, que había llegado a Buenos Aires apenas unos días antes, pidió visitar el barrio donde había nacido su anfitrión. Quería conocer Villa Fiorito, caminar por esas calles que tanto se parecían a las de Brownsville, su Brooklyn natal. Quería ver, decía, de dónde había salido “uno como él”. Pero la visita nunca llegó a concretarse.

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El itinerario que la seguridad le preparó fue otro: en lugar de las casas bajas y las calles de tierra del conurbano, lo llevaron a La Boca. No le dieron muchas explicaciones. El argumento interno fue que el tiempo apremiaba, que había que estar a las ocho de la noche en el Luna y que el recorrido por la ciudad debía incluir, además, una parada en Recoleta para probar camperas y carteras de cuero. Así, el ex campeón mundial de los pesos pesados terminó frente al Riachuelo en la Ribera, saludando a vecinos que le ofrecían mate. Pero Mike caminaba cada rincón y disfrutaba como un niño, sin saber que no estaba en el verdadero barrio de Maradona, pero sí en el que amaba tanto como a su Fiorito natal.
La visita de Mike Tyson a Buenos Aires incluyó un recorrido por La Boca, aunque el ex campeón quería conocer Villa Fiorito, el barrio natal del 10 (Enrique García Medina)