El fútbol también: la paradoja de las teorías conspirativas

La derrota de la selección argentina ante España en la final del Mundial 2026 fue un tema que dio lugar a las más inverosímiles teorías conspirativas, propagadas con fuerza en el mundo virtual de las redes sociales, ese canal por donde circulan las noticias falsas en cantidades industriales, pero también, llamativamente, por algunos medios de comunicación.

En cuestión de horas se viralizaron relatos que pretendían explicar el resultado mediante acuerdos secretos, presiones de la FIFA, negociaciones políticas, amenazas a los futbolistas o castigos vinculados con la exhibición de la bandera que reivindica la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Ninguna de esas versiones aportó una sola evidencia. Todas compartieron, en cambio, el rasgo característico de las teorías conspirativas, que es convertir la ausencia de pruebas en una supuesta confirmación de que el encubrimiento había sido perfecto.